Ochenta melodías de pasión en amarillo

La música es atrayente, evocadora, induce a los deseos más ocultos si se escoge de buena manera. Esta es la historia que nos trae la editorial Maeva. Un relato que entremezcla el erotismo de la carne con la sinuosidad de la música.

El  sexo y el erotismo puede presentarse de muchas formas, y en este caso presenta la forma de violín. Una pieza curvilínea, delicada, con un barniz exquisito. Muchos/as podrían comparar la forma del violín con la de la mujer, y a ciencia cierta no se estarían equivocando ya que ese es el propósito . Que  veamos que una una mujer no se aleja mucho de ser un instrumento, que si lo tratamos con delicadeza y sabemos tocar las cuerdas adecuadas, quizás seamos participes, de una melodía exquisita.Maeva trae una historia cuya portada es una ironía en si misma. Un violín es delicado y requiere mucha paciencia en su manejo. Pues bien, Summer, nuestra protagonista, es un ser enigmático, lleva una vida bohemia y tiene unos gustos muy precisos. Sabe que su vocación es la música y hará todo lo posible por ascender en su empeño por ser alguien en este mundo.

Pero fuera de lo estrictamente musical, ella tiene unos gustos muy marcados. Es una mujer muy activa sexualmente, y ávida de nuevas experiencias. En su mundo música y erotismo se fusionan en una delgada línea, donde cada nota que toca con su violín supone un éxtasis personal para nuestra protagonista.

Su aventura empieza cuando conoce a Dominik, un atractivo profesor, que siendo sabedor de su tragedia, tras la rotura de su violín. le propone  ser su mecenas personal y proporcionarle otro, siempre y cuando acceda a sus condiciones.

Tras ese hecho, seremos partícipes de una serie de encuentros que  están a caballo entre lo sadomasoquista, sin llegar al extremo, y lo fetiche. La adoración de Summer por la música  unido a su alto libido  hará que seamos partícipes de escenas eróticas a la par que brutales.

Esta es mi primera incursión en lo que podría denominarse literatura  sado, y la verdad es que me ha parecido excitante, pero no era lo que esperaba. El libro tiene un nivel  formal, bastante alto, me gustan mucho los símiles que hace entre música, erotismo y sexo. De hecho son dignas de leer las escenas donde ella se desnuda musicalmente, y nos cuenta sus experiencias cuando  se pone delante del violín.

Lo que pasa es que no concibo una relación erótica sin algún tipo de compromiso previo. Pese a que es excitante, y creo que a muchas personas podría parecerles una opción igual de   válida, no me termina de gustar la frialdad de una relación donde uno es libre para hacer lo que quiera, pero tiene que dar cuentas al otro de lo que hace.

Tanto Dominik como Summer, ponen bien claros los términos de su relación, el le propone retos, y ella excitada ante el hecho los pasa sin problemas, pero llega un  momento que el deseo y la falta de compromiso mutuo les hace caer en una espiral sádica donde Summer experimentará hasta el extremo cuáles son sus límites.

Conoceremos a dos personajes muy sórdidos y viciosos que nos mostrarán la parte más oscura del sexo. Charlotte y Victor son dos entes que pese a esa fachada amable que presentan, se esconde en ellos un deseo oscuro y animal. El sexo, por el sexo, la posesión y la libertad de opción  a la máxima potencia. Claro está que serán un gran lastre en lo que a la relación de los protagonistas se refiere.

Lo que más me ha descolocado ha sido el final, una historia oscura, que se convertirá en otra cosa. La verdad no me esperaba ese cambio tan drástico.

50 melodías de pasión en amarillo es una historia diferente, el sexo puede ser excitante, sensual a la par que oscuro. Esto es lo que encontrarás en una historia, que si peca de introductoria, cierto es que te deja con cierto gusanillo de saber cómo continúa.


4 comentarios:

  1. Sólo he leído uno de Noelia Amarillo, y me gustó, pero con este creo que me pasaría como a ti. Disfruto más cuando existe algún vínculo entre los protagonistas.
    Saludos!

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    1. No sé, no es una historia inolvidable, pero tiene un halo que tampoco desagrada.

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  2. Pues yo no sé si lo leería...Ahora mismo tengo muchos pendientes y no sé...No me termina de llamar.

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    1. Pues si no te llama, mejor ni lo intentes guapa.

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