Introducción de la Puerta de Ácronos



INTRODUCCIÓN


Esta historia se basa en el texto de un blog que estuvo colgado en Internet durante varios años. Quizá por su contenido desconcertante –y poco creíble–, el blog tuvo muy escasa participación de terceros y se mantuvo con entradas breves y muy espaciadas en el tiempo. Hasta que un buen día, como sucede con tantas cosas en Internet, desapareció sin más.
La primera entrada de dicho blog, fechada el 18 de junio de 1999, narraba la increíble experiencia de Alfonso Bannister Gómez, un escritor poco conocido que embarcó en Bruselas junto al resto de su familia con destino a Sudáfrica. Además de su mujer, lo acompañaban su único hijo, Emilio, la joven esposa de éste y el pequeño Ricardo, un nietecito de pocos meses que ya se había convertido en su ojito derecho. El propio Bannister relataba que, apenas instalado en su asiento de clase turista, pensó que el fuselaje de aquel avión contenía todo cuanto amaba en este mundo, y que eso le bastaba para sentirse feliz por completo. No le importaba el traslado a muchos miles de kilómetros, el esfuerzo que tendrían que hacer para adaptarse a nuevas costumbres ni el futuro plagado de incógnitas que les aguardaba, porque sabía que cualquier rincón del planeta sería un buen lugar para vivir mientras su familia estuviese a su lado. Poco antes de aterrizar en la única escala intermedia (en aquella época el largo viaje desde Bruselas hasta Johannesburgo se detenía para repostar en Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo), Alfonso se levantó para estirar un poco las piernas y se dirigió a los lavabos; quería aprovechar los últimos minutos antes de que los letreros luminosos lo inmovilizaran en su asiento. Recorrió despacio el pasillo hacia la cola, relajado, sin volver ni una sola vez la cabeza hacia atrás y sin sospechar que jamás volvería a ver a los suyos... Durante años lamentaría aquel impulso, porque cuando salió de aquellos lavabos resultó que estaba en otro avión. En un vuelo diferente.
Incluso en otra vida que no era la suya.


Tardó mucho tiempo, años enteros en aceptar que había sido víctima de un fenómeno que parecía imposible. Para él se inició un calvario plagado de preguntas sin respuesta y de descubrimientos dolorosos, como el hecho de que hubiese otro Alfonso Bannister ocupando su puesto en la vida. La única pista a la que podía aferrarse era un misterioso reloj que había aparecido en su bolsillo tras el cambio: aquel reloj se convirtió en su principal obsesión, porque estaba convencido de que era una clave importante y esperaba que le ayudase a resolver el misterio de su situación. Buscó datos sobre él en bibliotecas y museos, consultó a muchos relojeros, coleccionistas y anticuarios, e incluso navegó por cientos de páginas de Internet, pero todo fue en vano. El origen de aquel objeto parecía tan inexplicable como la forma en que había llegado a sus manos.


A pesar de todo, Alfonso no se daba por vencido y por las noches solía dormirse contemplando aquella esfera desnuda, sin números ni marcas, y el movimiento indescifrable de tres agujas que no marcaban ninguna hora de este mundo.

2 comentarios:

  1. Nunca habí oído hablar de él... Me ha dejado un poco parada xD El argumento no se parece en nada a lo que he visto anteriormente, aunque ha despertado mi curiosidad =P

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  2. Yo tampoco había oído hablar de él. Parece interesante pero si es solo la introducción está como muy resumido y podía estar más explotada. Si tengo tiempo puede que le eche un vistazo al primer capítulo.
    Besos!!!

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