Lágrimas, Álex Campoy Galera [Relato Corto]



Lágrimas


Álex Campoy Galera


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Los ecos de guerra desgarraban cualquier paisaje feliz. 


El ruido y la incertidumbre se pausaron durante un segundo pero después volvió como siempre. 


La guerra suponía una clara escena de miedo, pánico y tristeza impregnada de maldad. 


Llantos, gritos, dolor y múltiples de sentimientos abocados en aquella batalla histórica.


En un abismo oscuro y poderoso cuyos sentimientos felices se destrozaron como una joya de hielo sobre un fuego negro y ardiente. 


Edificios emblemáticos destrozados, personas muertas, casas destruidas… aquellas escenas se habían dibujado para siempre en aquel fatídico periodo de tiempo.









Martha abrazaba con fuerza a su hija. Junto a la puerta. Oyendo los disparos y las bombas. Intentando alejarse de la horrible realidad donde su marido, Pablo, era participe y soldado en aquella batalla fallida.


— ¿Dónde está papá?—Lucía, dedicó y proyectó su dulce voz de ocho años hacía su madre profanada por lloros impecables.


—Volverá pronto…—la respuesta de Martha con una tenue voz disipada por los ecos infructuosos de aquel ahogamiento de muertes no dejó tranquila a Lucía.


La madre, Martha, abrazó con mucha más fuerza cuando los ecos de las explosiones parecían acercarse. 


Lucía comenzó a temblar y a soltar pequeñas lagrimillas vivas.


Las dos, sentadas en una antigua silla de caoba carcomida que estaba apoyada en la puerta de madera de la casa donde se habían criado.


El interior de la casa era simple. Aunque Martha siempre era muy cuidadosa con todo.


 Siempre estaba limpia, ordenada y la dejaba con un dulce aroma de hogar impecable.
Era un hogar pequeño. Solo tenía una habitación y una pequeña cocina. 


Dormían todos juntos en un lugar bastante incomodo pero es lo que tenían que sufrir por la pobreza que vivían en aquella crisis y guerra que sucedía en España en aquel periodo temporal.


Y sucedió algo que no les gustó. Una explosión resonó cerca de su puerta y aquello hizo que se abriese del impacto.


— ¡Ah!—Martha gritó mientras portaba a su hija en brazos y se la llevaba lejos de la puerta.


Pero no había nada. Solo humo y el ruido se alejó rápidamente.


Martha soltó a la niña al suelo. Estaba asustada y tambaleante pero se sostenía en pie.


Pero no creyó lo que vio y se quedó boquiabierta sin una reacción mejor.


Lucía, llorando, huyó del lugar y se perdió entre el humo de la salida.


— ¡Papá!—gritaba continuamente mientras la visión del campo era imposible en aquel momento.


— ¡Lucía!—gritó la madre cuando despertó de su shock momentáneo y torció a correr como un lince.


La niña se hallaba ante el caos absoluto.





Estaba solitaria en un lugar arrasado, repleto de edificios en llamas y de ecos de griterío y de explosiones.










— ¡Papá!—la niña de ocho años atravesó por en medio de dos tanques sin percibir el nivel de peligro que tenía la zona.


— ¡Lucía!—gritaba Martha que conseguía visualizarla aunque aún lejos.


La mujer atravesó también por en medio de dos tanques parados y sinceramente, a ella, no le importaba su vida. Solo buscaba la de su hija.


La niña pareció encontrar su objetivo. Su cara se convirtió en una cascada invisible.


Un hombre vestido de soldado estaba caído en el suelo arenoso y anticuado de una calle perdida de aquel país relleno de guerra innecesaria. 


Alguien lloraba ante el cuerpo de Pablo.


— ¡Papá!—gritó finalmente y la niña llegó al cuerpo agachándose y haciéndose pequeñas rozaduras en sus frágiles y débiles rodillas.


Abrazó a su padre. Respiraba pero le costaba. No podría aguantar mucho más.


Lloró.


Martha se acercó y cuando vio la escena, se paró en seco y corrió de pronto para abrazar a su hija.


—Os…os…Ossilout…id allí…—la voz de Pablo se entrecortaba y tosía polvo amarillento.


Lucía no lo entendió pero Martha, asintió y replegó por un segundo las lágrimas.


—Te quiero…—Martha llena de lágrimas mutiló palabras hacía sus últimos pensamientos.


—Os quiero…—tosió aun más y cerró los ojos.


El soldado intentó hacer algo pero no se podía.


—Lo… lo siento…—dijo el soldado que intentaba reanimarle.


Lágrimas. 



Cascadas de ese liquido lacrimal que reflejaba el dolor y la tristeza más profunda.


Todo fue rápido. 


Algo fugaz. 


Como la vida. Como la muerte. Como la  luz. Como la oscuridad. Como el equilibrio. Como el caos.








***


Espero que os haya gustado :)

Por cierto, Feliz Halloween :D




Saludos


El Creador de Sueños


Álex Campoy Galera






9 comentarios:

  1. Una historia triste y a la vez cautivadora. Desde mi punto de vista, cuando se lee, es imposible que no se te encoja el corazón. Has tocado un tema realista y lo has llevado a tu terrero, eso requiere mucho. Mis felicitaciones pues :)
    No dejes de escribir, nos leemos, adiós ;P

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  2. :O

    Muchas gracias :)

    No dejaré de escribir ^^

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  3. El anonimo de antes tiene razon... la historia es mu bonita pero a la vez muy triste. Sique su consejo primooo!!! :)

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  4. Ooooh! que triistee..
    pero que bonitoo!
    ainss..se me ha caido alguna lagrima y todo..
    esta claroo..! tu de major escritor ;)
    mencanta ese finaal...

    "Como la vida. Como la muerte. Como la luz.Como la oscuridad. Como el equilibrio. Como el caos."

    enfin.. sige escriviendoo hee!
    un besoo
    te quieroo :)

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  5. tal como lei en el blog de yo leo fantastika, este relato es muy bueno, triste en toda forma, pero me ha gustado.

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  6. Me ha encantado el relato y, por supuesto me gustaría que otros miembros del Club Inklings Español lo puediesen disfrutar, comentar y darte su parecer. Para ello si no te importa la pondré un vínculo en la página web del Club Inklings Español

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  7. Muy bueno, Alex, muy bueno.
    He tenido ganas de llorar y todo. ¿Algún abuelo o bisabuelo tuyo luchó en la guerra? Porque eso siempre te acerca a esa historia aunque no quieras, lo digo por experiencia propia.
    Me ha gustado mucho, de verdad, y si me permites el comentario, has mejorado en tu estilo muchísimo. Sigue escribiendo, por toda la gente a la que le pasó eso.

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  8. Uau... Alex me has fet sentirlo xé! Escribes muy bien, es muy triste pero me ha encantado! :D
    Muy bien medio primo!

    Zahara

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